domingo, 30 de enero de 2011

Lujos en vías de extinción

Hay lujos que las personas de mi generación todavía se pueden dar, y creo que se aprecian como lujos porque hemos sido testigos de los cambios que los ponen en riesgo. Me refiero a subir 200 mts a pie hasta llegar a un bosque de encenillos de más de 300 años, caminar por la ronda de un río sin tener que saltar cercas de alambre de púas, o tomar agua de una mana sin miedo a una intoxicación. Pero esos lujos han ido perdiendo el brillo, pues una vez llegas al bosque de encenillos miras para abajo y te encuentras el valle forrado en plástico de invernadero, en el verano puedes caminar por el lecho del río entre la basura, y lo peor, en ocasiones la mana no mana.

Las únicas dos opciones son o te haces muy rico y compras el valle, "la ronda" la mana y sus alrededores, o sales a protestar. Para no entrar en detalles les resumo: a mi me figuró salir a protestar. Soy una late bloomer de la protesta, de un tiempo para acá, desde que mis lujos como el paisaje, y el agua pura se ven amenazados, me ha dado por ahí, es más, si pagaran por eso, ya me habría vuelto rica y entonces podría comprar el valle, la ronda y la mana.... pero no, manifestarse es una actividad donde la retribución es la satisfacción del deber cumplido o la horrible impotencia de no ser escuchado.

Uno intangible como el paisaje y otro fundamental como el agua son algunos de los lujos que están siendo amenazados por el negocio de las gravilleras. Gravicol y Albania tienen permiso para explotar cerca de 500 hectáreas de terreno desde hace 25 años justo en el sector por donde pasa el río Riofrío. En este momento Gravicol está próximo a iniciar un nuevo frente de trabajo en una parte crítica para la vereda de Riofrío Oriental, pues ya está muy cerca de donde se recoge el agua para el acueducto veredal y de donde se surten más de 400 familias incluida la mía.

Digamos que hasta hace muy poco yo confiaba ingenuamente en un cierto equilibrio natural entre el bien y el mal, el orden y el desorden, lo sano y la enfermedad, la transparencia y la corrupción, el progreso y eso otro que no es progreso pero que es un estado natural de las cosas. Bueno, hoy esa confianza desapareció, hoy ese equlibrio lo siento cada vez más frágil y siento sobretodo que el mundo en el que vivimos nos está tratando de decir algo y si no le paramos bolas creo que lo vamos a lamentar.

Es por eso, que quisiera llamar la atención de la gente de las gravilleras y pedirles que revisen la concesión otorgada en derecho por el estado. Ellos más que nadie saben que están haciendo y que están dejando de hacer. Que sus acciones estén amparadas por la ley no quiere decir que estén en lo correcto pues la intensidad con que están explotando la grava podría ser viable hace 25 años pero hoy no lo es.

Este gobierno debe prestar especial atención al tema del medio ambiente, no en vano se inauguró con uno de los desastres "ambientales" más complicados que ha tenido que vivir el país, el cual por demás nos perpetúa como víctimas profesionales.

En marzo de 2010 Tabio vivió los rigores del verano y en particular Riofrío occidental vivió las consecuencias de un acueducto mal manejado. Se habló entonces de que ante el inminente desabastecimiento de agua habría que comprarla y que su costo sería de 17 mil pesos mt3. Las familias que dependen de ese acueducto no pagarían el mt3 con lo que normalmente pagan al mes de servicio aún con el subsidio del 50% que ofreció el municipio.

Me resisto a quedarme de brazos cruzados, los invito a usar todos los mecanismos de presión para producir el cambio necesario para hacer de Tabio un municipio viable y no un desastre de municipio.

1 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Estamos acabando con todo en aras del dinero. Pero el dinero no se come...